Resistencia
Todos los seres humanos pasamos por momentos difíciles, enfrentamos situaciones adversas.
Muchos poseen una especial capacidad para resistir, tolerar la presión, los obstáculos y pese a ello hacer las cosas correctas, bien hechas, superarlas y salir de ellas fortalecido o incluso transformado, cuando todo parece actuar en nuestra contra.
Esta capacidad tiene dos componentes:
La resistencia frente a la destrucción, esto es, la capacidad de proteger la propia integridad bajo presión;
Por otra parte, más allá de la resistencia, la capacidad para construir una conducta vital positiva pese a circunstancias difíciles
Esta capacidad integra aspectos psicológicos, sociales, emocionales, cognitivos, culturales, étnicos, espirituales.
Una vez estaba en mi oficina, era Coordinador Pedagógico en una institución educativa, cuando llegó un joven que quería estudiar Informática. El asunto es que tal joven no tenía manos. Le dije que desde el punto de vista cognoscitivo no existía impedimento. Su limitación era que no tenía manos, por lo cual estaba impedido para manipular computadoras. Me dijo el muchacho, profesor tiene una computadora? Claro le dije. Bueno déjeme demostrarle algo. Sacó de su morral una prótesis y con una habilidad extraordinaria utilizó la computadora. El asunto es que se permitió su inscripción, fue un excelente alumno. Graduó y la Institución lo contrató para trabajar en el Área de informática. Hoy es jefe de laboratorio.
Piense en estos personajes bíblicos:
José, Daniel, Job, Pablo
Todos tienen algo en común. Enfrentaron adversidades y aun cuando todo parecía perdido, tuvieron la capacidad para hacer bien las cosas. Superarlas y salir de ellas fortalecido o incluso transformado
Piense en el Hijo Pródigo. Cuando todo le era contrario no se sentó a llorar y lamentarse y culpar al padre o Dios por lo que pasaba.
Posiblemente entre los lectores de estas palabras haya personas que han pasado por momentos muy difíciles. Algunos quiza actualmente están enfrentando situaciones graves, muy graves. Pero no se han dado por vencidos, sacan fuerza en la debilidad. Son triunfadores.
Vea el asunto de esta manera. Tenemos recursos personales, que nos han sido concedidos por Dios. Autoestima, Educación, valores, Emociones, Inteligencia, fortaleza física. Piense en todo sus recursos.
Por parte Pablo en 2 Timoteo 1:7, expresa: Porque no nos ha dado Dios Espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.
Reflexionemos desde la perspectiva de Santiago. Busquemos el capítulo 1 de su epístola:
2 Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas,
3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.
4 Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.
5 Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.
6 Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.
7 No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.
8 El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.
9 El hermano que es de humilde condición, gloríese en su exaltación;
10 pero el que es rico, en su humillación; porque él pasará como la flor de la hierba.
11 Porque cuando sale el sol con calor abrasador, la hierba se seca, su flor se cae, y perece su hermosa apariencia; así también se marchitará el rico en todas sus empresas.
Soportando las pruebas
12 Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.
13 Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie;
14 sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.
15 Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.
16 Amados hermanos míos, no erréis.
17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.
18 El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas

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