TODO TIENE SU TIEMPO
Existen momentos en los que uno se detiene, realiza un recorrido sobre los días vividos, tiende una mirada hacia el futuro; luego se pregunta: ¿Tiene sentido todo esto?¿Cual es el sentido de la vida?
La vida tiene sentido, cuando aprendemos a vivir intensamente el presente. Cuando disfrutamos las cosas en el aquí y ahora.
En el pasado hay muchas cosas interesantes que han ocurrido. En el pasado hemos establecido las bases para nuestro presente. Logros, realizaciones, aprendizaje. Experiencia.
Así mismo en el pasado hay momentos dolorosos, sinsabores, desencuentros, traiciones, tropiezos, fracasos.
Evocar el pasado produce una sensación de nostalgia, por las cosas felices, que ya no estamos viviendo; o tristeza, por los recuerdos dolorosos.
Mirar al pasado, solo tiene sentido si lo asumimos como experiencia para optimizar nuestro presente. No podemos olvidar nuestro pasado, pero tampoco conviene vivir orientados hacia el.
Algo similar ocurre con el futuro. Sobre el mismo solo podemos tener expectativas, anticipaciones, premoniciones, incertidumbre, y en peor de los casos, ansiedad.
Claro que necesitamos mirar al futuro, trazarnos metas, proponer logros, soñar. Pero no podemos vivir el futuro.
La única opción posible, es vivir el presente.
El presente es la oportunidad que tenemos para vivir a plenitud, y ser felices.Toma nota de la siguiente realidad. El pasado, ni el futuro existen en forma objetiva.
Observa esta situación: Todo tu pasado, por glorioso que sea, no existe. Es un recuerdo guardado en tu cerebro. Es decir, todo lo que te tortura sobre el pasado, no existe en la realidad, sino que es una construcción de tu mente. Una realidad virtual. Tu dolor, remordimiento, sentimiento de culpa, temores, frustraciones, surgen cuando recuerdas un hecho pasado.
Así pues que para disfrutar el presente, necesitas superar el pasado, y situarte en el presente sin los nocivos efectos de los recuerdos que te torturan.
¿Como hacerlo?
Tienes que aceptar que fallaste. Reconocer que eres falible; que no eres perfecto, aunque si perfectible. Sobre todo necesitas perdonarte. Es imprescindible que te aceptes, sobre todo, asumir responsabilidad sobre ese pasado, y comprometerte a mejorar, a cambiarlo.
Sobre el futuro ocurre algo similar. Nos proyectamos hacia el porvenir, y lo asumimos con angustia; por temor a lo nos pueda pasar. Hay muchas cosas que podrían ocurrir en el futuro, o no; pero fíjate, no han ocurrido. Están por venir. Por lo tanto estas asumiendo una actitud sobre algo que posiblemente pueda suceder. Es más, en gran proporción las cosas que suponemos van a ocurrir, no ocurren.
De todo lo anterior, podemos concluir que lo importante de la vida, para disfrutarla y ser feliz es: vivir el presente.
El presente es lo real, lo concreto, lo que estamos percibiendo objetivamente en un instante dado.
Tu presente es este instante que lees, analizas y evalúas este escrito. No otro. Mientras lees estas palabras, tu mente divaga igualmente, trasladandose al pasado y al futuro en forma alternativa. Cuando procedes de esa forma, te desconectas de la linea de pensamiento que sigue este escrito, por lo cual necesitas releer para tomar de nuevo el hilo.
Eso mismo te ocurre cuando hablas con alguien, le escuchas, pero no le estas poniendo atención, pues tu mente divaga en todas direcciones, fijando la mente en aquello que capta tu interés. Cuantas veces has tenido que preguntar: ¿Que fue lo que me dijiste?
Necesitas comprometerte en lo que estas haciendo, evitar todo cuanto te distraiga. Recuerda que el cerebro es muy versátil, capaz de realizar múltiples acciones simultaneamente. Mientras lees este escrito, el cerebro te permite percibir los sonidos, captar los olores del ambiente, sentir la temperatura, mueve tus miembros, hace funcionar el corazón, los pulmones, al organismo en su totalidad. Piensa, analizas, recuerdas, visualizas, memorizas.
Visualiza la última vez que fuiste de paseo. Te encontrabas en aquel grato lugar, un paisaje hermoso, la vegetación, los colores, la suave brisa acariciándote; la interacción con quienes te acompañaban; pero insólito, la mayoría de veces dejabas tu cuerpo en aquel bello paraje, y en tu mente te ibas, centrando tu atención en algo distinto al lugar, y a la intención que te llevó a ese sitio.
De ese modo, perdemos disfrutar el presente. Cuando nos damos cuenta, hemos vivido perdiendo el tiempo culpándonos por el pasado y preocupandonos por el futuro.
Vamos a vivir el presente a plenitud, tomemos conciencia de lo que estamos haciendo cada instante, disfrutemos este pequeño espacio.
Toma conciencia de la silla en que estas sentado, percibe el rítmico palpitar del corazón; observa el proceso de respiración. Escucha los sonidos del ambiente.
¿Sabes algo?. En este instante, en este pequeño momento, nada te perturba, nada te preocupa. En este pequeño instante eres total y completamente feliz. Nada lo impide, hasta que piensas de nuevo en cosas que te perturban.
Cuando estés deprimido, temeroso, enojado, fastidiado rompe ese estado. Cambia tus pensamientos, sitúate en el presente.
Vive en el presente y se feliz.
Solo así la vida tiene sentido.
